“Apolo y Dafne” de Gian Lorenzo Bernini comisariada por Diletta Damiani

Gian Lorenzo Bernini es considerado uno de los más grandes artistas de la era barroca. Su formación tuvo lugar bajo la supervisión de su padre Pietro, quien le enseñó los fundamentos de la escultura.

Las obras de Gian Lorenzo se caracterizan por un dinamismo particular gracias a las técnicas que utilizó el autor para esculpir.

En concreto, para esta obra, el escultor utilizó mármol de Carrara, extraído del interior de la cantera y mucho más fácil de modelar.

A través de un delicado trabajo de taladro dio forma a los dedos de manos y pies que se transforman en hojas y raíces y los mechones de cabello en movimiento.

También usó un cincel de paso, en este caso para terminar la corteza, la lijadora para desbastar el bloque, limas y escofinas para raspar las superficies que luego alisó con abrasivos de varios tipos como piedra pómez.

Su técnica refinada hizo posible representar los signos de la metamorfosis en el mármol en los detalles más pequeños.

La obra representa a Apolo y Dafne y la metamorfosis de este último en un árbol de laurel como sugiere su nombre en griego: dafne – laurel. La escena representa el final de la carrera donde el dios Apolo logra alcanzar a la ninfa Dafne, pero es en el primer contacto cuando se produce la metamorfosis.

El dios representado como un niño tiene los músculos tensos, sin aliento por la carrera y el deseo, apoyado en su pierna derecha, parece perder el equilibrio mientras toca con su mano derecha el cuerpo de la ninfa.

Daphne arquea su cuerpo para intentar escapar de su perseguidor y grita porque es consciente de lo que puede pasar pero su cabello y sus dedos empiezan a convertirse en raíces y hojas como sus piernas en el baúl.

Este tema no era nuevo en el mundo del arte pero nunca había sido abordado por los escultores.

Gian Lorenzo Bernini se inspira en Ovidio que en el texto “Metamorfosis” habla de Apolo que tras una pelea con Cupido es alcanzado por este último con una flecha con punta de oro que trajo amor pero también provocó una pasión incontrolable hacia la ninfa Dafne que a su vez había sido alcanzada, por el propio arquero, por una flecha con punta de plomo que ahuyentó a su amor. Ovidio narra que durante la persecución la ninfa, para protegerse, rogó a su padre, el dios del río Peneo, que la salvara, por lo que la transformó en un árbol de laurel apenas se produjo el primer contacto entre ambos.

La escultura de Apolo y Dafne fue encargada a Bernini por el cardenal Scipione Caffarelli-Borghese. La obra se conserva en la Galería Borghese de Roma.

Diletta Damiani